Verifactu para Electricistas: Guía de Plazos, Obligaciones y Sanciones (2027)
El día a día de un electricista está lleno de trámites propios del oficio: el boletín eléctrico o certificado de instalación (CIE), las inspecciones y las verificaciones establecidas por el REBT. Verifactu no regula ninguno de estos procedimientos técnicos, sino el sistema utilizado para emitir facturas.
En este aspecto no hay distinción entre especialidades: si desarrollas una actividad económica, estás dentro del ámbito de aplicación de la norma y utilizas un sistema informático de facturación, los requisitos pueden afectarte igual que a un fontanero, una empresa de climatización o una constructora.

¿Qué es Verifactu y por qué te afecta como electricista?
Verifactu es el nombre con el que popularmente se conoce al Reglamento de Sistemas Informáticos de Facturación, aprobado mediante el Real Decreto 1007/2023 y desarrollado a partir de la Ley Antifraude. Su objetivo es impedir que los programas permitan borrar facturas, alterar operaciones registradas o llevar una facturación paralela sin dejar constancia.
Técnicamente, VERI*FACTU es una de las dos modalidades válidas para cumplir el reglamento. En ella, los registros de facturación se remiten de manera continuada a la Agencia Tributaria. La otra posibilidad es utilizar un sistema de emisión de facturas no verificables que conserve los registros dentro del propio sistema y cumpla requisitos adicionales de seguridad, firma, conservación y control. Puedes consultar la explicación oficial de las modalidades en la Agencia Tributaria.
Para un electricista que trabaja con avisos urgentes, presupuestos rápidos y partes de trabajo digitales que después se convierten en factura, la implicación principal es clara: una factura ya expedida no debe borrarse ni modificarse como si nunca hubiera existido. Dependiendo del error, será necesario generar un registro de anulación o subsanación o emitir una factura rectificativa.
Lo esencial sobre el SIF, los plazos y las sanciones

Un sistema informático de facturación o SIF debe garantizar seis principios fundamentales: integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros de facturación.
Sin embargo, no cualquier documento de Word o Excel se considera automáticamente un SIF. Una hoja de cálculo utilizada únicamente para introducir los datos, imprimir las facturas, conservarlas o hacer listados y sumatorios sencillos puede quedar fuera del reglamento. En cambio, puede considerarse un SIF cuando procesa la información para generar directamente los libros registro de IVA o IRPF, la contabilidad u otros resultados utilizados para cumplir obligaciones tributarias.

Los plazos generales son los mismos con independencia del oficio: antes del 1 de enero de 2027 para los contribuyentes sujetos al Impuesto sobre Sociedades y antes del 1 de julio de 2027 para el resto de los obligados tributarios, entre los que se encuentran habitualmente los electricistas autónomos. Estos son los plazos oficiales publicados por la Agencia Tributaria.
Los productores y comercializadores de software deben ofrecer sistemas adaptados desde el 29 de julio de 2025, con algunas particularidades para determinados contratos de mantenimiento plurianuales. No obstante, que tu proveedor haya actualizado su programa no significa que debas darlo por hecho: conviene comprobar que estás utilizando la versión certificada y que puedes acceder a su declaración responsable.
El incumplimiento se regula en el artículo 201 bis de la Ley General Tributaria. La tenencia de un sistema que deba estar certificado y no lo esté, o que haya sido alterado después de su certificación, puede sancionarse con 50.000 € por ejercicio.
Para los fabricantes, productores o comercializadores, la sanción puede alcanzar los 150.000 € por ejercicio y por cada tipo de sistema que incumpla los requisitos. La comercialización de un programa sin la certificación obligatoria puede sancionarse con 1.000 € por cada sistema comercializado sin certificado.

Los escenarios donde más se ven expuestos los electricistas

- Facturar avisos y pequeñas reparaciones mediante una hoja de cálculo que también genera automáticamente libros fiscales o datos contables, pero que no produce los registros exigidos por el reglamento.
- Seguir utilizando un programa antiguo que permite eliminar, sobrescribir o regenerar una factura ya expedida sin crear un registro posterior que documente lo sucedido.
- Cambiar de programa de facturación sin conservar correctamente las facturas y los registros anteriores o sin revisar la numeración de cada serie de facturación.
- Volver a introducir manualmente en el programa de facturación los datos de un presupuesto de instalación eléctrica, aumentando el riesgo de emitir facturas duplicadas, introducir importes incorrectos o perder información. El presupuesto no está sometido directamente al reglamento, pero la factura y su correspondiente registro sí pueden estarlo.
- Utilizar diferentes programas para presupuestar, registrar los trabajos y facturar sin un procedimiento claro que permita comprobar de dónde procede cada importe facturado.
- Dar por hecho que, por facturar principalmente a particulares o a otras contratas, la norma no te afecta. La obligación no depende únicamente del tipo de cliente, sino de tu situación tributaria, de las operaciones realizadas y del sistema con el que emites las facturas.
Cómo protegerte antes de que lleguen los plazos
- Comprueba la declaración responsable de tu software. El fabricante debe certificar cada versión del SIF e incorporar la declaración dentro del propio programa, además de ponerla a disposición de sus clientes. Puedes consultar los requisitos oficiales de esta certificación.
- No confundas la responsabilidad del fabricante con la tuya. El productor responde de que el sistema certificado cumpla los requisitos técnicos, pero tú debes utilizar una versión actualizada, no alterar el programa y conservar la documentación y los registros que te correspondan.
- Comprueba los seis requisitos del SIF. No te limites a aceptar una mención comercial como “compatible con Verifactu”. Revisa cómo se generan, encadenan, conservan, exportan o remiten los registros de facturación.
- Revisa la numeración y las rectificaciones. Comprueba que el programa mantiene una numeración correlativa, permite organizar correctamente las identidades y series de facturación y genera las facturas rectificativas sin eliminar el documento original.
- Conecta presupuestos, trabajos, partes y facturación. Aunque el reglamento se centre en las facturas, trabajar con toda la información conectada reduce errores, duplicidades y diferencias entre lo realizado y lo que finalmente se cobra.
- Utiliza 2026 para probar el sistema con calma. Comprueba su funcionamiento desde el móvil, la tablet y el ordenador, especialmente si combinas avisos urgentes, pequeñas reparaciones y proyectos de instalación de mayor duración.
- No confundas los certificados técnicos con la obligación fiscal. El boletín eléctrico, el CIE y el REBT siguen regulando la legalización y seguridad de las instalaciones. Verifactu afecta al sistema utilizado para emitir y registrar las facturas.
Cómo puede ayudarte Vendomia a llegar preparado a 2027
Adaptarse a Verifactu no consiste solamente en incorporar un código QR a las facturas. También es una oportunidad para dejar de trabajar con documentos aislados y conectar todo el proceso: desde el presupuesto inicial hasta la instalación, el parte del operario y la factura final.
Vendomia es un software de gestión para electricistas que permite crear presupuestos, organizar avisos e instalaciones, registrar desde el móvil las horas y materiales utilizados y generar las facturas directamente a partir del trabajo realizado.
Su sistema de facturación digital compatible con Verifactu mantiene conectados presupuestos, proyectos, trabajos y facturas, gestiona la numeración de las series y permite corregir documentos mediante facturas rectificativas sin eliminar la información anterior.
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