Seguro de responsabilidad civil profesional
Seguro que cubre, dentro de los límites y condiciones contratados, el riesgo de que un profesional o una empresa tenga que indemnizar a terceros por daños causados durante el ejercicio de su actividad.
Qué es el seguro de responsabilidad civil profesional
El seguro de responsabilidad civil profesional cubre, dentro de los límites y condiciones de la póliza, el riesgo de que un profesional o una empresa tenga que indemnizar a un tercero por los daños causados durante el ejercicio de su actividad.
Pueden existir daños personales, materiales o económicos derivados de un accidente, un error profesional, una omisión o un defecto en el trabajo realizado.
Esto no significa que cualquier reclamación quede cubierta automáticamente. La aseguradora analizará la causa del daño, la responsabilidad del asegurado, la actividad declarada y las condiciones concretas del contrato.
El seguro de responsabilidad civil se regula con carácter general en el artículo 73 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro.
Qué tipos de responsabilidad civil pueden incluirse
En una misma póliza pueden aparecer diferentes coberturas. Su inclusión depende de la actividad realizada y de las condiciones contratadas.
Responsabilidad civil de explotación
Cubre determinados daños causados a terceros durante el desarrollo habitual de la actividad. Por ejemplo, los desperfectos provocados accidentalmente mientras se realiza una instalación o una reforma.
Responsabilidad civil profesional
Cubre determinados perjuicios derivados de errores, omisiones, asesoramiento, diseño, cálculos, dirección o decisiones profesionales.
Responsabilidad civil de trabajos terminados
Puede cubrir daños que aparecen después de entregar el trabajo, siempre que la causa y el periodo de la reclamación se encuentren dentro de las condiciones contratadas.
Responsabilidad civil patronal
Puede cubrir determinadas reclamaciones formuladas por trabajadores o sus familiares a consecuencia de un accidente laboral, sin sustituir las obligaciones preventivas ni las prestaciones de la Seguridad Social.
Responsabilidad civil de productos
Puede cubrir daños causados por productos fabricados, vendidos, instalados o suministrados por la empresa.
No todas estas garantías se incluyen necesariamente en cualquier seguro. Deben aparecer expresamente en las condiciones particulares o generales de la póliza.
Qué puede cubrir el seguro
Las coberturas dependen de la actividad declarada, los capitales asegurados, la franquicia, los límites, las exclusiones y el resto de condiciones de la póliza.
El seguro puede cubrir los daños personales o materiales causados accidentalmente a clientes, vecinos y otros terceros mientras se ejecuta un trabajo.
También puede cubrir perjuicios económicos derivados de un error profesional y daños que se manifiesten una vez entregado el trabajo, cuando se hayan contratado las garantías correspondientes.
La cobertura puede incluir, entre otros supuestos:
- Daños por agua ocasionados durante una reparación o instalación.
- Daños en muebles, suelos, paredes u otros elementos del inmueble del cliente.
- Lesiones sufridas por terceros a consecuencia de los trabajos.
- Daños derivados de la caída de herramientas, materiales o elementos instalados.
- Perjuicios provocados por errores de diseño, cálculo, asesoramiento o dirección.
- Determinados daños que aparecen después de terminar el trabajo.
- Gastos de defensa jurídica frente a una reclamación cubierta.
La aseguradora puede asumir la dirección jurídica frente a la reclamación y los gastos de defensa correspondientes. No obstante, deben revisarse los límites, las condiciones y el procedimiento establecido en la póliza.
Qué puede quedar fuera de la cobertura
Las exclusiones varían entre aseguradoras y contratos. Por eso, no debe suponerse que disponer de una póliza equivale a tener cubierto cualquier incidente relacionado con el negocio.
Entre las exclusiones habituales pueden encontrarse:
- Los daños causados intencionadamente.
- Las actividades que no se hayan declarado en la póliza.
- Los trabajos realizados fuera del ámbito territorial contratado.
- Las multas, sanciones y penalizaciones contractuales.
- Los daños conocidos antes de contratar el seguro.
- Determinados daños medioambientales, salvo que se incluya una cobertura específica.
- Los trabajos realizados por subcontratistas cuando no se hayan incluido expresamente.
- El coste de rehacer o reparar el propio trabajo defectuoso.
La póliza puede cubrir los daños que un defecto cause a otros bienes o personas, pero excluir el coste de corregir el trabajo defectuoso realizado por el propio asegurado.
Por ejemplo, puede quedar cubierta la reparación del parqué dañado por una fuga, pero no necesariamente el coste de sustituir la pieza que fue instalada incorrectamente.
Por qué es relevante para empresas de oficios
Las empresas de reformas trabajan dentro de viviendas, locales y edificios ocupados y suelen coordinar diferentes oficios. Esto las expone a posibles reclamaciones por daños personales, materiales o económicos.
Un error aparentemente pequeño puede provocar daños cuyo coste sea muy superior al importe del trabajo contratado. Una fuga, un incendio, una perforación accidental o la caída de un elemento instalado pueden afectar a varios inmuebles o personas.
El seguro protege la estabilidad económica de la empresa frente a reclamaciones que, sin cobertura, podrían comprometer su continuidad.
La prima del seguro suele considerarse un coste indirecto de la empresa. Por tanto, debe tenerse en cuenta al calcular los precios, los gastos generales y el margen de los trabajos.
En el caso de los profesionales de la arquitectura, la responsabilidad puede derivarse de errores de proyecto, cálculo, dirección, asesoramiento o supervisión. La cobertura debe adaptarse a las funciones profesionales que realizan realmente.
Cuándo puede exigirse el seguro
No existe una obligación general de contratar un seguro de responsabilidad civil para todos los profesionales, empresas y oficios.
Sin embargo, puede resultar obligatorio o exigirse en determinados casos por:
- La normativa aplicable a una actividad regulada.
- Las disposiciones de una comunidad autónoma.
- Las normas de una profesión o colegio profesional.
- Un contrato o pliego de condiciones.
- El contratista principal de una obra.
- El cliente que contrata el servicio.
- Las condiciones de acceso a determinadas instalaciones o proyectos.
Los contratos de obra y servicios pueden exigir que la empresa mantenga una póliza vigente, con un capital mínimo y unas coberturas adaptadas al trabajo contratado.
También pueden exigir que se entregue un certificado emitido por la aseguradora o el justificante de pago de la última prima antes de iniciar los trabajos.
Qué debe revisarse antes de contratar una póliza
Antes de contratar el seguro debe comprobarse que la actividad declarada coincide con todos los trabajos que realiza la empresa.
También conviene revisar:
- El capital máximo cubierto por siniestro.
- El límite total por anualidad.
- La franquicia que debe asumir el asegurado.
- La cobertura de los trabajos terminados.
- Los daños causados por empleados y subcontratistas.
- Los perjuicios económicos sin daño material previo.
- La defensa jurídica y las posibles fianzas.
- El ámbito territorial de la cobertura.
- El periodo durante el que pueden comunicarse las reclamaciones.
- Las principales exclusiones.
El capital asegurado debe guardar relación con el tipo de trabajos, el valor de los inmuebles, el número de operarios y la gravedad de los posibles daños.
Cómo controlar la documentación del seguro
La empresa debe conservar la póliza, sus condiciones, los suplementos, los recibos pagados y los certificados entregados a clientes o contratistas.
Mediante campos personalizados pueden registrarse datos como la aseguradora, el número de póliza, el capital asegurado, la franquicia, la fecha de vencimiento y el estado de la renovación.
Disponer de un sistema para centralizar la documentación del proyecto facilita conservar los contratos, certificados, planos, partes, fotografías y pruebas que pueden resultar necesarias ante una reclamación.
El software puede ayudar a organizar la información, pero no determina si un siniestro está cubierto ni sustituye la comunicación con la aseguradora.
Qué hacer cuando se produce un posible siniestro
Cuando se produce un incidente, la empresa debe adoptar las medidas razonables para evitar que los daños aumenten y comunicar lo ocurrido a la aseguradora siguiendo el procedimiento establecido en la póliza.
También es importante conservar pruebas sobre el estado previo, el trabajo realizado y las consecuencias del incidente.
Ante cualquier siniestro conviene documentar la intervención, indicando:
- La fecha, la hora y el lugar.
- El trabajo que se estaba realizando.
- Los operarios y empresas que intervinieron.
- Los materiales y herramientas utilizados.
- Las instrucciones recibidas del cliente.
- Los daños observados.
- Las medidas adoptadas para limitar sus consecuencias.
- Las fotografías, vídeos, firmas y comunicaciones relacionadas.
Consulta esta guía para registrar incidencias y evidencias del trabajo mediante partes digitales completados desde la obra.
Ejemplo de responsabilidad civil en fontanería
Un fontanero interviene en la reforma de una vivienda y, durante la manipulación de una llave de paso antigua, se produce una fuga que afecta a dos plantas del edificio.
El agua daña el suelo de parqué y varios muebles de otra vivienda. El profesional detiene la fuga, adopta medidas para limitar los daños, toma fotografías y deja constancia de lo sucedido en el parte de trabajo.
A continuación comunica el posible siniestro a su aseguradora y aporta el parte, el presupuesto, las fotografías y la información de las personas afectadas.
La compañía analiza la causa, la responsabilidad del profesional y las condiciones de la póliza. Si el siniestro está cubierto, asumirá la indemnización dentro del capital contratado y descontando, cuando corresponda, la franquicia.
La reparación de la llave o del trabajo defectuoso puede recibir un tratamiento diferente de los daños causados en la vivienda del vecino. Por eso es necesario revisar el alcance exacto de las garantías contratadas.
Preguntas frecuentes sobre el seguro de responsabilidad civil profesional
¿El seguro de responsabilidad civil profesional es obligatorio?
No existe una obligación general aplicable a todos los profesionales y oficios. Puede resultar obligatorio en determinadas actividades reguladas o exigirse mediante un contrato, pliego, colegio profesional, cliente, contratista principal o normativa autonómica.
¿Cubre cualquier reclamación de un cliente?
No. La aseguradora debe comprobar que existe responsabilidad del asegurado y que la causa, el daño, la actividad y el momento de la reclamación se encuentran dentro de la cobertura contratada.
¿Cubre los daños en el trabajo realizado por el propio profesional?
Depende de la póliza. El coste de rehacer o reparar el propio trabajo defectuoso puede estar excluido, mientras que los daños derivados que ese defecto cause a otros bienes o personas pueden quedar cubiertos.
¿Qué es la franquicia?
Es la parte del importe de cada siniestro que debe asumir el asegurado. Por ejemplo, con una franquicia de 300 €, la empresa puede tener que pagar los primeros 300 € del daño cubierto.
¿Cubre los trabajos realizados por subcontratistas?
No necesariamente. Debe comprobarse si la póliza incluye la responsabilidad derivada de los trabajos subcontratados y si exige que esas empresas dispongan de su propio seguro.
¿Cubre los daños que aparecen después de terminar el trabajo?
Solo cuando se haya incluido la cobertura de trabajos terminados y se cumplan sus condiciones y límites temporales.
¿La aseguradora paga siempre la totalidad del daño?
No necesariamente. La indemnización está limitada por el capital asegurado, la franquicia, las exclusiones y el resto de condiciones establecidas en la póliza.
¿Qué debe hacerse cuando se produce un siniestro?
Debe intentarse limitar el daño, documentar lo ocurrido y comunicarlo a la aseguradora dentro del procedimiento y el plazo aplicables. También deben conservarse los partes, fotografías, contratos, facturas y comunicaciones relacionadas.
¿Qué diferencia existe entre la responsabilidad civil de explotación y la profesional?
La responsabilidad civil de explotación se relaciona principalmente con daños causados durante el desarrollo material de la actividad. La profesional se vincula con errores, omisiones, asesoramiento, diseño o decisiones propias del servicio profesional.
¿Qué diferencia existe con el seguro decenal?
El seguro de responsabilidad civil cubre, conforme a sus condiciones, la obligación de indemnizar determinados daños causados a terceros. La garantía decenal se refiere a determinados daños estructurales que comprometen la resistencia mecánica y la estabilidad del edificio durante el plazo establecido legalmente.
Las garantías por daños materiales ocasionados por vicios o defectos de la construcción se regulan en el artículo 19 de la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación.
¿Disponer de un seguro elimina la responsabilidad del profesional?
No. El profesional continúa siendo responsable de ejecutar correctamente sus trabajos y cumplir sus obligaciones. El seguro cubre determinadas consecuencias económicas dentro de los límites contratados.