Una instalación completa de fontanería en una promoción de doce viviendas puede prolongarse durante meses. Primero se ejecuta la red general, después las instalaciones de cada vivienda, más tarde se realizan las pruebas de presión y, finalmente, se colocan los sanitarios, la grifería y los acabados.

Esperar hasta el final de la obra para emitir la factura significa que la empresa de fontanería tiene que adelantar durante meses el coste de los materiales, la mano de obra, los desplazamientos y las posibles subcontrataciones.

La facturación a origen en fontanería permite cobrar progresivamente según avanza la instalación. En cada nueva factura se refleja el importe total ejecutado desde el inicio del proyecto, se descuenta lo que ya se había facturado y se cobra únicamente la diferencia pendiente.

De esta forma, la empresa mantiene entradas de dinero durante la ejecución del trabajo y evita financiar con sus propios recursos una obra que ya está parcialmente realizada.

¿Qué es la facturación a origen en fontanería?

Una factura a origen es una factura acumulativa que recoge todo el trabajo ejecutado desde el comienzo de una obra hasta una fecha determinada.

Para calcular cuánto debe cobrarse en cada periodo, se toma el importe total certificado hasta ese momento y se resta la cantidad incluida en facturas anteriores.

Importe de la nueva factura = total ejecutado a origen − total facturado anteriormente

Por ejemplo, si se ha ejecutado el 60 % de una instalación presupuestada en 48.000 €, el importe acumulado a origen será de 28.800 €. Si en una certificación anterior ya se habían facturado 12.000 €, la nueva factura será de 16.800 €, antes de aplicar los impuestos correspondientes.

Este sistema se utiliza principalmente en proyectos de cierta duración, como instalaciones de fontanería en promociones de viviendas, reformas integrales de edificios, renovaciones de bajantes, redes comunitarias, instalaciones hidráulicas en naves industriales o trabajos divididos en capítulos y partidas certificables.

Diferencias entre anticipo, facturación por fases y factura a origen

Aunque los tres sistemas permiten recibir dinero antes de finalizar completamente una obra, no funcionan de la misma manera.

Sistema de cobro Cómo funciona Cuándo se utiliza
Anticipo El cliente paga una cantidad antes de que el trabajo correspondiente esté ejecutado. Para reservar la obra o cubrir la compra de materiales y los costes iniciales.
Facturación por fases Cada fase se factura como un importe independiente. Cuando el proyecto está dividido en hitos cerrados y claramente diferenciados.
Facturación a origen Cada factura muestra el total acumulado ejecutado y descuenta las cantidades facturadas anteriormente. Cuando se certifica periódicamente el avance de una obra.

Por tanto, una factura parcial no siempre es una factura a origen. Para que exista facturación a origen, el documento debe reflejar el importe acumulado desde el inicio de la obra y tener en cuenta las cantidades incluidas en certificaciones anteriores.

¿Qué relación existe entre la certificación de obra y la factura a origen?

La certificación de obra es el documento que valora el trabajo realmente ejecutado hasta una fecha determinada. Puede indicar las cantidades instaladas, las mediciones realizadas, el porcentaje de avance y los importes correspondientes a cada capítulo o partida.

La certificación sirve como base para emitir la factura. Primero se comprueba cuánto trabajo se ha ejecutado y, una vez aceptado ese avance, se genera la correspondiente factura a origen.

En una obra de fontanería, la certificación puede reflejar los metros de tubería instalados, el número de viviendas terminadas, los montantes o bajantes ejecutados, los sanitarios colocados y las pruebas de estanqueidad realizadas. Lo importante es que el porcentaje certificado pueda justificarse mediante datos concretos y no mediante una estimación general.

Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre certificaciones de obra y facturación por avances.

Ejemplo de facturación a origen en una obra de fontanería

Ejemplo de cálculo de una factura a origen en una obra de fontanería

Supongamos que una empresa ha presupuestado en 48.000 €, sin impuestos, la instalación de fontanería de una promoción de viviendas.

Certificación Avance acumulado Importe ejecutado a origen Facturado anteriormente Nueva factura
Primera 25 % 12.000 € 0 € 12.000 €
Segunda 60 % 28.800 € 12.000 € 16.800 €
Tercera 100 % 48.000 € 28.800 € 19.200 €

La segunda factura no se calcula aplicando un 60 % adicional. Ese porcentaje representa todo lo ejecutado desde el comienzo de la obra. Por eso, a los 28.800 € acumulados se les descuentan los 12.000 € que ya se habían cobrado en la primera certificación.

Al terminar el proyecto, la suma de las tres facturas coincide con el importe total ejecutado:

12.000 € + 16.800 € + 19.200 € = 48.000 €

El cálculo puede parecer sencillo cuando se aplica un único porcentaje sobre el importe completo. Sin embargo, se complica cuando el presupuesto contiene decenas de partidas, diferentes mediciones, cambios de obra, materiales adicionales o porcentajes de avance distintos.

Un problema habitual en las empresas de fontanería

Uno de nuestros clientes del sector llevaba años trabajando con un anticipo inicial y una factura final. Presupuestaba la obra completa, cobraba una cantidad al comienzo y no volvía a facturar hasta que el proyecto estaba completamente terminado.

Mientras tanto, tenía que comprar materiales, pagar mensualmente a los técnicos y asumir todos los gastos de ejecución. Cuando el anticipo inicial se agotaba, la propia empresa terminaba financiando el resto de la instalación.

El problema no era necesariamente la rentabilidad prevista del proyecto, sino el momento en el que entraba el dinero. La empresa podía tener una obra rentable sobre el papel y, al mismo tiempo, sufrir problemas de liquidez durante su ejecución.

Al dividir los proyectos grandes en fases medibles —red general, instalaciones por vivienda, pruebas y acabados— y empezar a certificar periódicamente el trabajo ejecutado, pudo generar ingresos durante la obra y reducir su dependencia del capital propio.

Cómo hacer una factura a origen en una obra de fontanería

Proceso desde el avance de una obra de fontanería hasta la factura a origen

1. Prepara un presupuesto dividido en capítulos y partidas

La facturación a origen comienza antes de iniciar la instalación. El presupuesto de fontanería debe estar suficientemente desglosado para poder medir posteriormente qué parte se ha ejecutado.

En lugar de incluir un único concepto denominado “instalación completa de fontanería”, conviene separar la red general de abastecimiento, el saneamiento, las instalaciones interiores, los montantes, las bajantes, los sanitarios, la grifería, las pruebas y los acabados.

Utilizar un sistema de presupuestos por capítulos y partidas facilita tanto la preparación de la oferta como la creación de las futuras certificaciones.

2. Acordad cómo y cuándo se certificará la obra

Las condiciones de facturación deben quedar definidas en el presupuesto o contrato antes de comenzar los trabajos. Es recomendable establecer la periodicidad de las certificaciones, la persona encargada de aprobar el avance, el sistema de medición y los plazos de pago.

También conviene dejar claro cómo se gestionarán los cambios solicitados durante la obra y los trabajos adicionales que no estuvieran incluidos en el presupuesto inicial.

Las certificaciones pueden prepararse mensualmente, al completar determinados hitos o cuando se alcance un porcentaje de ejecución previamente acordado con el cliente.

3. Registra el trabajo realmente ejecutado

Uno de los errores más habituales es certificar de memoria o calcular “a ojo” cuánto ha avanzado la instalación.

Si el cliente solicita una justificación, la empresa debe poder demostrar qué partidas están completadas y qué cantidades se han instalado. Para ello pueden utilizarse mediciones, fotografías, registros de materiales, horas trabajadas y documentos firmados.

Los partes de trabajo digitales permiten que los técnicos registren desde la obra las tareas realizadas, las horas empleadas, los materiales utilizados, las fotografías y las posibles incidencias. De esta manera, la oficina dispone de información actualizada para preparar la certificación.

4. Calcula el avance acumulado de cada partida

No todas las partidas tienen que avanzar al mismo ritmo. La red general puede estar terminada al 100 %, mientras que la instalación interior de las viviendas puede encontrarse al 50 % y los acabados todavía no haber comenzado.

Por eso, el porcentaje de avance debe aplicarse a cada partida o medición y no necesariamente al presupuesto completo de manera uniforme. El resultado será el importe total certificado a origen hasta esa fecha.

5. Descuenta lo facturado anteriormente

Una vez calculado el importe acumulado, hay que revisar cuánto se había incluido en las facturas anteriores. La diferencia será el importe correspondiente al nuevo periodo.

De esta forma, el cliente puede comprobar claramente cuánto se ha ejecutado desde el inicio, qué cantidades ya se habían facturado y cuál es el importe que debe pagar en la certificación actual.

6. Registra los cambios y trabajos adicionales

Durante una obra pueden aparecer nuevas necesidades: cambios de materiales, aumento de mediciones, instalaciones no previstas o trabajos solicitados posteriormente por el cliente.

Estos extras deben quedar aprobados y vinculados al proyecto antes de incluirlos en una certificación. De lo contrario, puede producirse una diferencia entre el presupuesto, el trabajo ejecutado y el importe final facturado.

Además de incluir los extras en la facturación, es importante comprobar cómo afectan al margen real de la obra. Un proyecto puede aumentar su facturación y, aun así, perder rentabilidad si los costes adicionales no se registran correctamente.

Errores frecuentes al facturar a origen en fontanería

Confundir el porcentaje del periodo con el porcentaje acumulado

Si una obra estaba ejecutada al 30 % y ahora se encuentra al 55 %, no debe facturarse otro 55 %. Debe calcularse el importe acumulado correspondiente al 55 % y descontar lo certificado anteriormente.

No relacionar la factura con el presupuesto original

Cuando las facturas se preparan manualmente y sin conexión con el presupuesto, es más fácil duplicar conceptos, omitir partidas o utilizar importes diferentes a los acordados con el cliente.

Aplicar el mismo porcentaje a todas las partidas

En muchas instalaciones, unas fases avanzan más rápido que otras. Aplicar un porcentaje general a todo el presupuesto puede provocar que se facture trabajo que todavía no se ha realizado o que se deje sin certificar una parte que ya está terminada.

No documentar las modificaciones de obra

Los trabajos adicionales deben registrarse y aprobarse antes de ejecutarse o facturarse. Una conversación informal en la obra no siempre es suficiente para justificar posteriormente un aumento del importe certificado.

Retrasar la certificación por falta de tiempo

Muchos fontaneros esperan a tener un momento tranquilo para preparar la certificación y emitir la factura. El problema es que ese momento casi nunca llega durante una obra activa.

Cada semana de retraso en facturar es una semana más durante la que la empresa está financiando materiales y horas de trabajo que ya ha dedicado al proyecto.

¿Qué pasa si el cliente se retrasa en pagar una certificación?

El retraso debe gestionarse como el de cualquier otra factura, pero existe una diferencia importante: el importe pendiente corresponde solamente a una parte de la obra y no al proyecto completo.

Para reducir problemas, es recomendable dejar establecidos desde el principio los vencimientos, el procedimiento de aprobación de las certificaciones y las condiciones aplicables cuando exista un impago.

La empresa también debe hacer seguimiento de las facturas pendientes antes de continuar acumulando costes y ejecutar nuevas fases sin haber cobrado las anteriores.

Cómo gestionar la facturación a origen en fontanería con Vendomia

Realizar este proceso con hojas de cálculo obliga a actualizar manualmente las mediciones, revisar las facturas anteriores y comprobar varias veces que ninguna cantidad se ha duplicado.

Vendomia dispone de funciones específicas para gestionar facturas a origen y certificaciones de obra desde la información real del proyecto.

Gestión de una factura a origen de fontanería en Vendomia

Con este software para fontaneros puedes:

  • Crear presupuestos de fontanería divididos en capítulos y partidas.
  • Convertir el presupuesto aceptado en un proyecto sin volver a introducir la información.
  • Registrar horas, materiales, fotografías y avances desde los partes de trabajo.
  • Controlar el porcentaje ejecutado de cada partida.
  • Generar certificaciones y facturas a origen descontando lo facturado anteriormente.
  • Consultar los costes, la facturación y el margen real de cada obra.

La gestión de proyectos de obra, los presupuestos, los partes de trabajo, las certificaciones y las facturas permanecen conectados dentro del mismo sistema.

Ejemplo de factura a origen creada en el software para fontaneros de Vendomia

Así, la oficina no tiene que recopilar información dispersa, consultar diferentes documentos ni repetir operaciones cada vez que llega el momento de certificar una obra.

Preguntas frecuentes sobre la facturación a origen en fontanería

¿Una factura a origen es lo mismo que una factura parcial?

No necesariamente. Una factura parcial puede recoger únicamente una fase o una parte independiente del trabajo. Una factura a origen muestra el total acumulado ejecutado desde el comienzo y descuenta lo que ya se había facturado.

¿Una certificación de obra es una factura?

No. La certificación acredita y valora el trabajo ejecutado. A partir de ese documento se emite posteriormente la factura correspondiente al importe que debe cobrarse.

¿Se puede facturar a origen si cambian las mediciones?

Sí. Las cantidades certificadas pueden adaptarse a las mediciones realmente ejecutadas. Los cambios deben quedar documentados y aprobados para mantener la relación entre el presupuesto, la ejecución y la facturación.

¿La factura a origen sirve para una reparación pequeña?

Normalmente no es necesaria en avisos o reparaciones que se realizan y facturan en poco tiempo. Resulta más útil en instalaciones, reformas y proyectos de fontanería que duran varias semanas o meses.

¿Con qué frecuencia deben emitirse las certificaciones?

Depende de lo acordado con el cliente y de la duración del proyecto. Pueden realizarse mensualmente, al completar determinados hitos o cuando se alcance un porcentaje concreto de ejecución.

¿Qué ocurre al terminar la obra?

Al finalizar el proyecto se prepara la certificación final con el total ejecutado, se descuentan todas las cantidades facturadas anteriormente y se emite una última factura por la diferencia pendiente.

La suma de todas las facturas debe coincidir con el importe final de la obra, incluyendo las modificaciones y los trabajos adicionales que hayan sido aprobados.

Cobra tus obras de fontanería conforme avanzan

La facturación a origen no cambia necesariamente lo que la empresa cobra por una instalación, pero sí modifica el momento en el que recibe ese dinero.

Dividir el presupuesto en partidas medibles, registrar correctamente los avances y emitir certificaciones periódicas permite mantener un flujo de caja más estable, reducir errores y evitar que la empresa financie durante meses trabajos que ya ha ejecutado.

Con Vendomia puedes conectar el presupuesto, la planificación, los partes de los técnicos, las certificaciones y las facturas a origen en un único programa.

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