









Debes medir el espacio disponible y definir altura, ancho y profundidad. Después, planifica la distribución interior según el uso para aprovechar mejor el espacio.
Depende del hueco disponible, pero lo habitual es una profundidad de 50 a 60 cm y altura ajustada al techo para aprovechar al máximo el espacio.
Entre 50 y 60 cm, ya que permite colgar ropa correctamente sin que sobresalga.
Organizando zonas de colgado, baldas y cajones según el uso. Es clave adaptar la distribución a la ropa y necesidades del usuario.
Entre 90 y 160 cm dependiendo del tipo de prendas (corta o larga).
Aprovechando la altura, dividiendo en módulos y planificando bien la distribución interior.
Altura entre 200 y 240 cm y profundidad de 50-60 cm, aunque depende del espacio disponible.
No medir correctamente, no dejar holguras o no planificar la distribución interior.
Restando el grosor de los tableros a las medidas exteriores y ajustando cada módulo según su función.
El espacio disponible, el tipo de puertas, las holguras y la distribución interior.